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Once grandes puertos sellan en Busan una alianza para transformar el comercio marítimo mundial


once grandes puertos sellan en busan una alianza para transformar el comercio marítimo mundial

Barcelona, Busan, Róterdam, Los Ángeles y Singapur lideran una declaración conjunta para acelerar el uso de datos, inteligencia artificial, combustibles sostenibles y tecnologías de bajas emisiones en las cadenas logísticas globales.

Once de los principales puertos del mundo han decidido unir fuerzas para afrontar una transformación que ningún enclave puede abordar en solitario. La Declaración de Busan 2026 establece un marco de cooperación internacional destinado a acelerar la innovación, la digitalización y la descarbonización del transporte marítimo y de las infraestructuras portuarias.

El Port de Barcelona figura entre los impulsores del acuerdo, adoptado durante un encuentro de primeros ejecutivos portuarios celebrado en Busan, Corea del Sur, coincidiendo con el 150.º aniversario de la puesta en marcha del puerto asiático.

Junto a Barcelona, la declaración reúne a los puertos de Busan, Róterdam, Los Ángeles, Hamburgo, Amberes-Brujas, HAROPA, Singapur, Long Beach, Seattle y Ningbo. Se trata de una red que conecta algunos de los principales nodos marítimos de Europa, Asia y Norteamérica.

La alianza nace en un escenario de profunda incertidumbre. El cambio climático, las tensiones geopolíticas, el auge del proteccionismo y la irrupción de la inteligencia artificial están alterando las rutas comerciales, los modelos operativos y la configuración de las cadenas de suministro.

Ante este contexto, los puertos buscan reforzar su capacidad de anticipación y respuesta mediante una colaboración más estrecha.

Datos conectados para cadenas logísticas más resistentes

La Declaración de Busan establece compromisos para mejorar la interoperabilidad de los datos y la colaboración digital entre puertos. El objetivo es facilitar el intercambio de información, aumentar la visibilidad de las operaciones y responder con mayor rapidez ante posibles disrupciones logísticas.

El acuerdo también plantea aplicar inteligencia artificial para optimizar la gestión de las cadenas de suministro. Esta tecnología puede contribuir a anticipar congestiones, mejorar la planificación de escalas, coordinar los flujos de mercancías y utilizar de manera más eficiente las infraestructuras.

La cooperación se extiende a la promoción de combustibles sostenibles, el desarrollo de soluciones de bajas emisiones y el intercambio de conocimiento y buenas prácticas entre enclaves portuarios.

La declaración identifica a la International Association of Ports and Harbors (IAPH) y a la Organización Marítima Internacional (OMI) como plataformas clave para extender esta cooperación y trasladar los compromisos a la agenda marítima global.

“Los principales retos del sector marítimo solo pueden abordarse mediante la cooperación internacional”, ha afirmado José Alberto Carbonell, presidente del Port de Barcelona. “Los puertos deben trabajar juntos para avanzar en la digitalización, fortalecer la resiliencia de las cadenas logísticas y acelerar la descarbonización”.

Barcelona ha sido uno de los pocos puertos europeos invitados al encuentro de máximos responsables y ha compartido mesa con enclaves de referencia como Róterdam, Hamburgo y Los Ángeles.

Barcelona lleva Nexigen al escaparate portuario internacional

La participación del Port de Barcelona se extendió a la 14.ª edición de la Busan International Port Conference, uno de los principales encuentros del sector portuario asiático.

Acompañado por la directora de Relaciones Institucionales del Port de Barcelona, Ingrid Boqué, Carbonell intervino en la sesión dedicada a la descarbonización de los puertos. Allí presentó la experiencia barcelonesa en el despliegue de sistemas OPS (Onshore Power Supply), una de las actuaciones centrales de su estrategia de transición energética.

Los OPS permiten conectar los buques a la red eléctrica terrestre mientras permanecen atracados. De esta forma, pueden apagar sus motores auxiliares y reducir las emisiones, el ruido y la contaminación generados durante la estancia en puerto.

Carbonell explicó también la metodología empleada por el Port de Barcelona para cuantificar sus emisiones de gases de efecto invernadero. Los análisis muestran que los barcos atracados representan una parte significativa del impacto ambiental de la actividad portuaria, lo que convierte la electrificación de los muelles en una de las medidas con mayor potencial de reducción.

El presidente expuso las inversiones incluidas en Nexigen, el plan con el que Barcelona está desplegando la infraestructura eléctrica necesaria para conectar los barcos durante sus escalas.

El desafío de alimentar varios grandes buques

La electrificación portuaria plantea importantes retos técnicos y económicos. Conectar varios barcos de gran tamaño al mismo tiempo exige una elevada capacidad de suministro, nuevas subestaciones, redes de alta y media tensión y sistemas adaptados a diferentes tipos de buques.

A estas exigencias se suma la necesidad de garantizar la viabilidad económica de las inversiones. La transición requerirá coordinar a puertos, navieras, operadores de terminales, compañías energéticas y administraciones para asegurar que la infraestructura y los barcos evolucionen al mismo ritmo.

Carbonell defendió la electrificación como una solución estratégica y competitiva a largo plazo, complementaria al desarrollo de nuevos combustibles descarbonizados.

“En el Port de Barcelona estamos demostrando que la sostenibilidad y la competitividad pueden ir de la mano”, afirmó. “El despliegue de los OPS y la apuesta por la electrificación son un paso fundamental en la construcción del puerto neutro en emisiones que la sociedad nos está pidiendo”.

La Declaración de Busan convierte esa ambición local en un reto compartido. En un sistema marítimo interconectado, la innovación aplicada en un puerto gana verdadero alcance cuando puede extenderse, coordinarse y operar con el resto de la red mundial.

Los once firmantes lanzan así un mensaje al sector: el puerto del futuro será digital, resiliente y bajo en emisiones, pero sobre todo estará conectado con los demás.