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Los graneles sostienen el crecimiento del Port de Barcelona mientras el contenedor se estanca


los graneles sostienen el crecimiento del port de barcelona mientras el contenedor se estanca

El enclave mueve 47,5 millones de toneladas hasta agosto, un 1,5 % más. Los vehículos eléctricos e híbridos protagonizan el mayor salto, con un avance del 60,3 %.

El Port de Barcelona mantiene su actividad en terreno positivo, aunque con ritmos muy distintos según el tipo de mercancía. Entre enero y agosto de 2026, el recinto portuario gestionó 47.530.886 toneladas, un 1,5 % más que en el mismo periodo del año anterior.

El crecimiento se apoya principalmente en los sólidos y líquidos a granel, además del buen comportamiento de los automóviles y la carga rodada. Frente a este dinamismo, el tráfico de contenedores permanece prácticamente estancado.

Durante los ocho primeros meses del año se movieron 2.533.725 TEU —la unidad equivalente a un contenedor de veinte pies—, un 0,1 % menos que en el mismo periodo de 2025. La cifra confirma la estabilidad de este tráfico, pero también muestra la ausencia de crecimiento en uno de los principales indicadores de la actividad logística internacional.

Químicos y biocombustibles disparan los líquidos a granel

Los líquidos a granel alcanzaron los 11,3 millones de toneladas, con un incremento interanual del 2,9 %.

Los productos químicos lideraron este avance al crecer un 53,3 %, mientras que los biocombustibles aumentaron un 40,7 %. Ambos tráficos refuerzan el peso de las mercancías energéticas e industriales en el balance del puerto.

Los sólidos a granel también evolucionaron al alza. Entre enero y agosto sumaron 2,6 millones de toneladas, un 2,7 % más.

Las potasas registraron un incremento del 13 %, seguidas del cemento y el clínker, con un 11,3 %, y las habas de soja, con un 9,4 %. El comportamiento conjunto de estas mercancías permitió compensar la falta de impulso del tráfico contenerizado.

Los vehículos eléctricos e híbridos aceleran

El tráfico de automóviles mantiene su trayectoria ascendente. El Port de Barcelona gestionó 487.970 vehículos hasta agosto, lo que representa un aumento del 4,3 %.

Las importaciones y los tránsitos fueron los principales motores de este crecimiento, mientras que las exportaciones se mantuvieron en niveles similares a los de 2025.

El dato más destacado corresponde a los vehículos eléctricos e híbridos. Las terminales barcelonesas movieron 90.996 unidades de estas categorías, un 60,3 % más que un año antes.

Este fuerte avance eleva su peso hasta el 18,65 % del tráfico total de automóviles. En otras palabras, casi uno de cada cinco vehículos gestionados por el puerto ya incorpora algún grado de electrificación.

La evolución refleja la transformación de la industria del automóvil y su impacto directo en las cadenas logísticas. Puertos y terminales deben adaptar sus procesos, espacios y protocolos de seguridad a un parque móvil en el que las nuevas motorizaciones ganan presencia con rapidez.

También avanzó el tráfico ro-ro, en el que las mercancías entran y salen de los buques sobre plataformas o vehículos rodados. Durante los ocho primeros meses se contabilizaron 302.095 unidades de transporte intermodal (UTI), un 3 % más.

Más de cuatro millones de movimientos de pasajeros

La actividad de pasajeros alcanzó los 4,1 millones de movimientos entre enero y agosto, con un crecimiento interanual del 5,1 %.

De este volumen, 1.328.958 movimientos correspondieron a pasajeros de ferris. En el segmento de cruceros, el sistema de cálculo elaborado junto con Turisme de Barcelona estima que 1,6 millones de cruceristas visitaron realmente la ciudad.

Esta metodología permite distinguir entre los movimientos contabilizados conforme al estándar estadístico portuario internacional y el número efectivo de personas que llegan a Barcelona. La diferenciación ofrece una imagen más precisa del impacto del tráfico de cruceros sobre el destino.

El balance hasta agosto retrata un puerto que sigue creciendo, pero cuya actividad avanza a dos velocidades. Los graneles, los automóviles y la carga rodada aportan tracción, mientras que el contenedor permanece prácticamente plano.

En ese escenario, el salto de los vehículos eléctricos e híbridos emerge como una de las señales más claras del cambio que atraviesa la logística portuaria: no solo están variando los volúmenes, sino también el tipo de mercancías y las necesidades operativas que llegan a los muelles.