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Por Carlos Sánchez, Editor de GPINews.tv
El mapa logístico del automóvil en Europa acaba de dar un giro estratégico. La multinacional belga ICO ha anunciado el inicio de las obras de una nueva terminal de vehículos en el Port de Barcelona, un proyecto llamado a convertirse en uno de los hubs ro-ro más avanzados del continente y que estará plenamente operativo a comienzos de 2028.
La instalación, concebida como una infraestructura de nueva generación, combinará digitalización, sostenibilidad y alta capacidad operativa para responder al crecimiento del tráfico de vehículos entre el sur y el norte de Europa. Con una superficie de 101.000 metros cuadrados, la terminal podrá gestionar hasta 180.000 vehículos anuales y albergar simultáneamente unos 11.000 automóviles, de los cuales 8.160 se ubicarán en un innovador sistema de multialmacenaje de alta densidad.
Este desarrollo no solo amplía la huella de ICO en el mercado europeo, sino que consolida a Barcelona como nodo estratégico en la cadena logística del automóvil, reforzando su papel como puerta de entrada y salida clave en el Mediterráneo occidental.
Un salto tecnológico en la operativa portuariaLa futura terminal estará completamente digitalizada mediante la plataforma Smart Terminal de ICO, lo que permitirá una trazabilidad total de los vehículos en tiempo real, optimizando los flujos logísticos y reduciendo errores operativos. Entre sus principales avances destacan los sistemas automatizados de escaneo en accesos, la gestión digital de operaciones y una infraestructura preparada para el manejo eficiente tanto de camiones estándar como de megacamiones.
Además, el diseño contempla la integración de puntos de carga para vehículos eléctricos, anticipándose a la transformación del sector automovilístico y posicionando al enclave catalán como referente en logística de movilidad sostenible.
Intermodalidad y conectividad: la clave del proyectoUno de los pilares estratégicos de la terminal es su conectividad. Ubicada junto a la terminal ferroviaria y equipada con vías de triple ancho, permitirá una integración fluida entre transporte marítimo, ferroviario y por carretera. Esta capacidad intermodal facilitará el movimiento ágil de vehículos a lo largo del corredor europeo, reduciendo tiempos y costes logísticos.
La elección de Barcelona no es casual. Su posición geográfica y su infraestructura consolidada la convierten en un punto neurálgico para los flujos comerciales entre el Mediterráneo y el resto de Europa.
Impacto económico y empleoEl proyecto tendrá un efecto tractor sobre todo el ecosistema portuario. Se prevé un incremento significativo de actividad para operadores logísticos, empresas de transporte y servicios técnicos vinculados al puerto.
ICO ha subrayado además el impacto en el empleo, con la creación de puestos de trabajo directos e indirectos en áreas como operaciones, mantenimiento y seguridad. Aunque la automatización será clave para mejorar la eficiencia y la seguridad, la compañía insiste en que el factor humano seguirá siendo central.
En palabras de Jurgen Vanhove, CEO de ICO: “Estamos ampliando nuestra capacidad allí donde el mercado lo necesita. La automatización nos permite ser más eficientes, pero las personas continúan siendo el núcleo de nuestras operaciones”.
Un hub verde para la logística del futuroLa sostenibilidad es otro de los ejes del proyecto. La terminal ha sido diseñada como un hub verde, con flujos internos optimizados, reducción de movimientos innecesarios y adaptación a la creciente electrificación del parque automovilístico.
Este enfoque no solo responde a las exigencias regulatorias y medioambientales, sino también a la demanda de fabricantes y operadores logísticos que buscan soluciones más limpias y eficientes.
Barcelona, en el epicentro del ro-ro europeoCon esta nueva infraestructura, ICO refuerza su posición como el mayor operador mundial de terminales ro-ro, al tiempo que impulsa la competitividad del Port de Barcelona dentro del sistema portuario europeo.
La terminal no es solo una ampliación de capacidad: es una apuesta estratégica por un modelo logístico más digital, sostenible e interconectado. Un movimiento que anticipa el futuro del transporte de vehículos en Europa y sitúa a Barcelona en el centro de ese cambio.