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La llegada del equipo completa una de las piezas decisivas de la nueva Subestación Port, el nodo que distribuirá energía renovable a los muelles y permitirá a los buques apagar sus motores auxiliares durante la escala.
Barcelona, septiembre de 2026. La electrificación de los muelles del Port de Barcelona entra en una fase decisiva. La infraestructura portuaria ha recibido el transformador principal de 80 MVA de la futura Subestación Port, el último gran equipo pendiente para avanzar hacia su puesta en funcionamiento, prevista para el primer trimestre de 2027.
El transformador —cuya potencia se expresa en megavoltamperios— será una de las piezas centrales de la instalación encargada de alimentar el despliegue completo de Nexigen, el ambicioso plan con el que el Port de Barcelona quiere descarbonizar la estancia de los buques en sus terminales.
La Subestación Port distribuirá electricidad de origen 100 % renovable a los sistemas OPS (Onshore Power Supply). Esta tecnología permite conectar los barcos a la red eléctrica terrestre mientras permanecen atracados, de modo que pueden detener sus motores auxiliares y evitar las emisiones asociadas a la generación de energía a bordo.
La infraestructura se encuentra ya en la fase final de construcción. Durante el primer semestre de 2026 se completaron tanto el edificio de la subestación como la red auxiliar de tuberías necesaria para instalar sus sistemas. Los diferentes equipos electromecánicos fueron llegando durante el verano, culminando en septiembre con la recepción del transformador principal.
La Subestación Port ha sido concebida para responder no solo a la demanda inicial de Nexigen, sino también a las futuras necesidades energéticas del recinto portuario.
El transformador de 80 MVA ocupará uno de los tres espacios reservados para este tipo de equipos. La instalación podrá incorporar otros dos transformadores si aumenta la demanda, conservando así la flexibilidad necesaria para adaptarse a nuevos consumos y a la progresiva electrificación de más terminales.
Este margen de ampliación resulta esencial en un puerto donde cada tipología de buque presenta requerimientos eléctricos distintos y donde el despliegue de OPS se realizará de forma escalonada.
La nueva subestación funcionará como el nodo central de una red energética que deberá llevar electricidad de alta capacidad hasta los puntos de atraque. Su entrada en servicio será, por tanto, un paso imprescindible para extender la conexión eléctrica a los principales muelles.
Las obras de la Subestación Port avanzan en paralelo con el resto de las infraestructuras incluidas en Nexigen. Una de ellas es la canalización subterránea de alta tensión que conectará la nueva instalación con la Subestación Cerdà de Red Eléctrica.
También se está desplegando la red de media tensión que transportará la energía hasta el muelle Adossat, donde se concentra buena parte de la actividad de cruceros.
Esta actuación incluye una perforación submarina entre los muelles de la Energia y Adossat. La conexión permitirá suministrar electricidad al sistema OPS para cruceros que se construye en la Terminal H, operada por MSC, y al previsto para la futura Terminal G, que gestionará Royal Caribbean.
El proyecto muestra la complejidad de electrificar un gran puerto: no basta con instalar puntos de conexión junto a los buques. Es necesario crear una nueva arquitectura energética, con subestaciones, canalizaciones y redes capaces de transportar y distribuir grandes cantidades de electricidad con seguridad.
Mientras avanza esta infraestructura, el Port de Barcelona ya dispone de dos sistemas OPS en funcionamiento.
Uno está instalado en la terminal de contenedores BEST, operada por Hutchison Ports y convertida en la primera terminal de contenedores del Mediterráneo equipada con esta tecnología. El segundo funciona en Grimaldi Terminal Barcelona, donde conecta barcos de manera diaria.
Estas primeras instalaciones permiten probar la operativa y adquirir experiencia antes de extender la electrificación al resto de los muelles previstos en Nexigen.
El plan movilizará una inversión superior a los 200 millones de euros y constituye uno de los principales ejes de la estrategia ambiental del Port de Barcelona. Su finalidad es reducir las emisiones generadas por los barcos durante su permanencia en puerto y mejorar la calidad del aire en el recinto y su entorno urbano.
La llegada del transformador de 80 MVA representa mucho más que un avance de obra. Es la pieza que acerca Nexigen a la escala necesaria para transformar el funcionamiento energético del puerto. Cuando la Subestación Port entre en servicio, Barcelona dispondrá del núcleo de una red concebida para que los buques atracados sustituyan el ruido y las emisiones de sus motores por electricidad renovable.
Con la neutralidad climática fijada como objetivo para 2050, el Port de Barcelona empieza a construir ahora la infraestructura que deberá sostener su actividad en un futuro descarbonizado.