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La histórica sede portuaria renace como un espacio moderno, flexible y eficiente, preparado para climatizarse con el frío residual generado durante la regasificación del GNL.
El Port de Barcelona ha completado la reforma integral del edificio ASTA, una de las sedes históricas de la Autoridad Portuaria de Barcelona. La actuación, con una inversión de 20,8 millones de euros más IVA, transforma el inmueble en un espacio más eficiente, versátil y sostenible, sin renunciar a su estructura original.
Las obras comenzaron en septiembre de 2021 y han supuesto una renovación completa tanto de la envolvente exterior como de la distribución interior. El resultado es un edificio adaptado a las nuevas necesidades operativas del puerto y preparado para albergar actividades vinculadas a la administración, los servicios portuarios y el sector logístico.
El inmueble principal dispone de casi 14.000 metros cuadrados. En ellos se instalarán el Archivo y los departamentos de Patrimonio, Conservación y Ayudas a la Navegación del Port de Barcelona. Los espacios restantes podrán alquilarse a empresas relacionadas con la logística, reforzando la conexión del edificio con la actividad económica y empresarial del enclave portuario.
El conjunto seguirá acogiendo también a profesionales de la Autoridad Portuaria, entre ellos los agentes de la Policía Portuaria. Este cuerpo estrenó hace dos años su nueva sede en un edificio anexo de más de 2.000 metros cuadrados.
La principal innovación del proyecto se encuentra en su modelo energético. El sistema de climatización del edificio principal ha sido diseñado para conectarse a la red de frío y calor que desarrolla Ecoenergies Barcelona.
Esta infraestructura aprovechará el frío residual generado durante la regasificación del gas natural licuado que llega en barco a la terminal de Enagás, situada en el muelle de la Energia. En lugar de desaprovechar este recurso, la red lo recuperará para utilizarlo en procesos industriales y en la climatización de edificios.
El modelo constituye un ejemplo de economía circular aplicada a la infraestructura energética: un excedente procedente de una actividad portuaria se convierte en un recurso útil para otras instalaciones. Según las previsiones del proyecto, el conjunto de la red permitirá evitar la emisión de 32.000 toneladas de CO₂ al año.
Cuando la conexión entre en funcionamiento, la climatización y el suministro de agua caliente sanitaria del ASTA podrán abastecerse con energía verde. El edificio se sumará así al consumo de electricidad de origen 100 % renovable que ya emplean los inmuebles de la Autoridad Portuaria de Barcelona.
La rehabilitación ha recibido financiación pública dentro del Plan de reducción del consumo energético en la Administración General del Estado. La actuación se integra en el objetivo específico RSO2.1 del Programa Plurirregional FEDER de España 2021-2027, cofinanciado por la Unión Europea.
Esta aportación sitúa el proyecto dentro de la estrategia europea dirigida a mejorar la eficiencia de los edificios públicos, reducir el gasto energético y acelerar su descarbonización.
La transformación del ASTA va más allá de una reforma arquitectónica. El proyecto recupera un activo histórico, amplía la oferta de espacios para compañías logísticas y ensaya una solución energética innovadora en un entorno de elevada actividad industrial.
Con esta actuación, el Port de Barcelona convierte uno de sus edificios emblemáticos en una muestra tangible de cómo la infraestructura portuaria puede modernizarse mediante eficiencia, reutilización y economía circular. El puerto del futuro no solo moverá mercancías: también tendrá que aprovechar mejor cada recurso.