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Por Carlos Sánchez. Editor de GPINews.tv.
El combustible del futuro ya es presente en el Port de Barcelona. El enclave catalán ha vuelto a marcar distancia en sostenibilidad portuaria tras cerrar 2025 con 236.946 metros cúbicos de GNL suministrados a buques, un crecimiento del 3% respecto al récord histórico de 2024, consolidándose como líder en España y uno de los grandes referentes europeos en bunkering de gas natural licuado.
El dato no es menor: 547 operaciones de suministro en un solo año, con un claro protagonismo de la gabarra —100 servicios que aportaron más de 189.000 m³— frente a las 447 operaciones mediante camiones cisterna. Una señal inequívoca de madurez operativa y confianza del sector marítimo en este combustible de transición.
El crecimiento ha venido impulsado por el aumento de escalas de buques propulsados por GNL, especialmente cruceros, portacontenedores y car carriers, una tipología que está encontrando en Barcelona un puerto perfectamente preparado para sus necesidades energéticas. De hecho, cerca del 30% de los cruceros que hicieron escala en 2025 utilizaron GNL, transportando a más del 40% de los pasajeros que pasaron por el puerto.
Uno de los grandes hitos del año ha sido el inicio de las operativas de bunkering de bioGNL desde gabarra, un combustible de origen renovable y cero emisiones netas que apunta a convertirse en protagonista en los próximos ejercicios. Un paso decisivo hacia la descarbonización real del transporte marítimo.
Detrás del avance hay una estrategia clara: infraestructuras potentes de importación y almacenamiento, la entrada en servicio de la gabarra Haugesund Knutsen de la compañía Knutsen-Scale Gas y la apuesta firme de navieras como Baleària por el GNL como solución inmediata para reducir emisiones.
En paralelo, el puerto avanza en su hoja de ruta verde: nuevos pliegos para facilitar la entrada de más operadores de GNL, futuras operativas desde gabarra a grandes portacontenedores y buques en fondeo, y las primeras pruebas piloto de bunkering de metanol, otro de los combustibles llamados a transformar la industria.
El GNL ya ha demostrado su impacto ambiental: elimina totalmente los óxidos de azufre y partículas, reduce hasta un 70% los óxidos de nitrógeno y recorta alrededor de un 20% el CO₂. Y con la progresiva llegada del bioGNL, la reducción será aún mayor.
Barcelona no solo mueve mercancías: está marcando el rumbo energético del transporte marítimo en el Mediterráneo. Y todo apunta a que este liderazgo apenas acaba de empezar. ????????